Blog del párroco
DOMINGO 29º DEL TIEMPO ORDINARIO (17 de octubre) 
sábado, octubre 16, 2010, 10:08 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 29º DEL TIEMPO ORDINARIO (17 de octubre)

1ª Lectura: Éxodo 17, 8-13: Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel.

Salmo 120: El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

2ª Lectura: 2ª a Timoteo 3, 14-4, 2: El hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.

Evangelio: Lucas 18 1-8: Dios hará justicia a sus elegidos que claman a él.

La primera lectura nos muestra a Moisés intercediendo con los brazos abiertos haciendo posible la victoria de Israel sobre los amalecitas. Si Moisés bajaba los brazos, perdía Israel. La convicción de que los triunfos y las victorias de Israel se deben a la acción de Dios está presente en todo el Antiguo Testamento: Israel contra el faraón, sus carros y caballos en Egipto; David y Goliat; Gedeón contra los Madianitas; Judit contra Holofernes…Los salmos dirán “el Señor es nuestra fuerza” y San Pablo explicará “la fuerza se realiza en la debilidad”. María en el magnificat nos recuerda que el Señor hace maravillas mirando la pequeñez de su esclava. Todo nos habla de la eficacia de la oración y de que “es Dios quien lo hace”. Esto queda bellamente expresado en el salmo: “levanto mis ojos a los montes, el auxilio me viene del Señor”.

La segunda lectura de la semana pasada nos invitaba a no olvidar:”haz memoria de Jesucristo el Señor, resucitado…es doctrina segura. Si vivimos con él, reinaremos con él”. Hoy a perseverar: “Permanece en lo que aprendiste…la Palabra te puede conducir a la sabiduría…y la sabiduría, que es Cristo, a la salvación”. La Palabra de Dios es una fuente inagotable de riqueza, ya que “es útil para enseñar, reprender y corregir, educar en la virtud”, así el hombre está perfectamente equipado para hacer el bien.

El evangelio nos habla de la eficacia de la oración cuando somos perseverantes, Dios siempre escucha la oración de quien se dirige a él con confianza. La figura del “juez inicuo” quiere animar nuestra confianza en la oración, porque si él termina haciendo caso a la que le implora para que le deje de molestar, no por amor a la verdad y respeto a la justicia, ¿qué no hará Dios, que es bueno, y justo? Quien persevera, consigue lo que pide.

El Señor quiere iluminar y llenar nuestros largos tiempos de oscuridad y necesidad, cuando llegamos a pensar que la oración no sirve, que Dios no nos escucha y que todo sigue igual. Dios nos atenderá y nos hará justicia, porque El siempre llega a los que confían en él y le invocan.

Comentarios