Blog del párroco
DOMINGO 28º DEL TIEMPO ORDINARIO (14 de octubre de 2012) 
sábado, octubre 13, 2012, 01:42 PM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 28º DEL TIEMPO ORDINARIO (14 de octubre de 2012)

1ª Lectura. Sabiduría 7, 7-11. En comparación con la sabiduría tuve en nada la riqueza.

Salmo 89. Sácianos de tu misericordia y toda nuestra vida será alegría y jubilo.

2ª Lectura. Hebreos 4, 12-13. La Palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón.

Evangelio. Marcos 10, 17-30. Vende lo que tienes y sígueme.

El pasado jueves día 11, el Papa Benedicto XVI, abría en Roma el año de la fe que se clausurará en la solemnidad de Cristo Rey del año 2013. El Papa nos invita, a cada cristiano en particular y a toda la Iglesia, a crecer en nuestra fe personal, a salir de la apatía religiosa, de la comodidad y la rutina; a dejar de ser cristianos anónimos, sal sin sabor y lámparas sin luz… y a seguir a Jesucristo, a vivir su mensaje y a encontrar en él el sentido de la vida. Ser cristianos con una fe viva, que se contagie y trasmita a otros y que les ayude a encontrarse con el Señor y a vivir desde él.

Hoy en el evangelio se acerca a Cristo un joven con muchos deseos de perfección, le preocupa qué hacer para conseguir la vida eterna. Era un joven bueno, guardaba los mandamientos, pero el Señor le pide que le elija a él y que le prefiera más que a sus riquezas, más que a sus costumbres e ideas. Le faltó valor y confianza. El Señor no es algo mas entre todas las cosas de la vida, es el más importante y desde él hay que entenderlo y valorarlo todo. ¡Cómo iba a seguir a Jesús y convertirse en mensajero del Evangelio si antes no había sido ganado por él! Se marchó con la palabra de Jesús clavada en su corazón, lleno de tristeza. Seguir a Jesús exige transformarse en él, asumir su proyecto de vida y de acción y compartir su destino. Vaciarse de sí mismo para llenarse de Jesús.

Evangelizar no es vender un producto que llevo en la maleta sino mostrar a Aquel que ha llenado y cambiado mi vida, y con él, todo aquello de lo que vivo.

Cuando la Palabra de Dios llega a nosotros no puede dejarnos indiferentes. Es “espada de doble filo”, nos dice la segunda lectura, que nos llega a lo más hondo, que interpela, que realiza lo que dice, que es eficaz. Es una palabra que nos juzga y cuestiona, que nos llama al cambio personal, pero que nos da una gran paz y nos hace llegar a verdadera sabiduría. ¡Qué difícil resulta ser buen oyente de la Palabra de Dios! Hay que estar dispuesto a dejar lo que el Señor nos pida.

La vida nos presenta muchas cosas atractivas que nos distraen del verdadero camino. También resuenan muchos “ruidos”, unos proceden de dentro de nosotros y otros de fuera, que nos impiden escuchar al Señor con atención y libertad interior. Nuestra pobreza personal nos hace llenarnos de cosas (bienes, distinciones, categorías humanas…) a las que damos un valor absoluto y por las que sacrificamos otras muchas. Pero conseguir la verdadera sabiduría, una vida llena de sentido, una vida vivida desde Dios…supone elegir a Jesucristo.

El año de la fe nos quiere ayudar a que no perdamos el tesoro encontrado, que es Jesucristo, y que lo presentemos a los demás para que encuentren en él la fuente de la verdadera vida, de la “vida eterna” que buscaba el buen joven del evangelio. Esperemos que muchas personas se reencuentren con el Señor, que descubran la dulzura de su palabra y que experimenten la paz y plenitud de vivir de su verdad.

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