Blog del párroco
BAUTISMO DEL SEÑOR. Ciclo B. 11-1-2015 
sábado, enero 10, 2015, 01:20 AM - Comentarios a las Lecturas
BAUTISMO DEL SEÑOR. Ciclo B. 11 de enero 2015.

1ª Lectura. Isaías 55, 1-11. Acudid a por agua, escuchadme y viviréis.

2ª Lectura. 1 Juan 5, 1-9. El Espíritu, el agua y la sangre
Evangelio. Marcos 1, 7-11.

Terminamos el ciclo de Navidad y comenzamos el tiempo de la misión del Señor. A la liturgia no le preocupa la continuidad de la historia, sino celebrar el misterio que entraña la persona de Jesús y el cumplimiento de su misión. La humildad y la cercanía de Dios en Belén, la seguimos encontrando en Jesús que es bautizado por Juan en el Jordán.

Hoy Jesús adulto es presentado por el Padre:”Tu eres mi Hijo amado, mi predilecto”. Jesús contempló cómo se rasgaba el cielo y el Espíritu se posaba y permanecía en él, entrando así en la historia de los hombres. Él es el Mesías, el salvador de los hombres.

En la historia ha habido muchos mesianismos, que han creído que tenían la salvación que el hombre necesitaba; algunos han llegado a imponer sus ideologías por la violencia y por la fuerza. El único que nos puede salvar es el Señor y su estilo es el que vimos en Belén, el que contemplamos en Jesús al colocarse en la cola de los pecadores para ser bautizado y el que contemplaremos en la Cruz.
El Mesías es humilde, sirve, carga con el pecado de los hombres, injustamente es condenado y ejecutado.

El bautismo del Señor nos recuerda nuestro propio bautismo. Fuimos incorporados a Cristo, a su vida, a su muerte y a su resurrección. Nos exige la conversión personal y la entrega a la causa de nuestros hermanos los hombres, con el mismo estilo discreto, sufriente, comprometido… que tuvo Cristo.

La Iglesia y los cristianos siempre tendremos la tentación de vivir nuestra misión de otras formas. Jesús, antes de ser bautizado, procedía del desierto donde fue tentado; y en sus tentaciones, vemos algunas de las nuestras. Es muy difícil creer en la fuerza de la humildad, en la eficacia de la verdad, en el impulso trasformador del verdadero amor. Es difícil no buscar el éxito fácil ni el reconocimiento de los demás que tantas satisfacciones produce.

El Mesías no tiene donde reclinar su cabeza, su opción preferencial son los que sufren y su camino el de la negación de sí mismo y el de la cruz.

Ha disminuido considerablemente el número de los bautizados. Ha disminuido el número de nacimientos y ya no se bautiza por costumbre, en general. Tenemos que ayudar a los padres a que vivan le petición del bautismo de sus hijos como una opción de ser y de misión de cristianos. Y acompañarles y ayudarles en su proceso de formación y educación. Será fundamental la estabilidad de sus matrimonios y la vida y costumbres cristianas que ellos lleven. Es tarea de todos el que los niños descubran a Cristo y quieran vivir siempre unidos a su persona y a su misión.
Ser bautizado es ser ungido, mesías, ser y vivir como Cristo. El bautismo nos hace hijos adoptivos de Dios y debemos vivir en consecuencia.

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