Blog del párroco
DOMINGO 30º DEL TIEMPO ORDINARIO. DIA DEL DOMUND (24 de octubre) 
jueves, octubre 21, 2010, 12:23 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 30º DEL TIEMPO ORDINARIO (24 de octubre)
Jornada del DOMUND

1ª Lectura: Eclesiástico 35, 12ss. Los gritos del pobre atraviesan las nubes

Salmo 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

2ª Lectura: 2ª Timoteo 4, 6ss. Ahora me aguarda la corona merecida

Evangelio: Lucas 18, 9-14: El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.

El lema del Domund de este año es “Queremos ver a Jesús”.
Es la petición que algunos griegos, llegados a Jerusalén, hacen al apóstol Felipe. Esta petición resuena en nuestro corazón y nos recuerda que el compromiso y la tarea del anuncio del Evangelio compete a toda la Iglesia, “misionera por su naturaleza”, (Ad gentes, 2).
Los cristianos debemos ofrecer signos de esperanza y trabajar por un mundo que sea más la casa de todos.
“Queremos ver a Jesús” es la súplica, muchas veces implícita, de muchos de los hombres de nuestro tiempo que viven alejados de Dios y que experimentan la soledad, la pobreza o han perdido el sentido de sus vidas. Cuando un hombre quiere ser él mismo, llegar a su mas profunda verdad, buscar su plenitud y felicidad, “quiere ver a Jesús”; él nos dijo que era el camino para alcanzar le felicidad que buscamos y experimentar la verdadera vida.
Para mostrar a Jesús, además de procurar una autentica renovación integral debemos promover la comunión eclesial y favorecer la fraternidad.
No se nos pide que demos noticias, ni trasmitamos solo conocimientos, sino que facilitemos el encuentro con el Señor.
Es una campaña muy exigente, porque nadie puede mostrar a nadie si no se ha encontrado antes con él. Para evangelizar, tenemos que ser testigos.

La segunda lectura de hoy nos muestra el testimonio de Pablo, misionero y evangelizador. Ha vivido muchas dificultades a lo largo de su ministerio pero se ha mantenido fiel al Señor hasta el final. Se sintió llamado por Cristo y enviado por la comunidad apostólica, por eso, aunque su vida ha estado llena de dificultades (“he recorrido bien la carrera y he combatido bien el combate”) entiende la entrega de su vida como una ofrenda a Dios y a la Iglesia (“he mantenido la fe y espero la corona merecida”).

Además y sobre todo, el Señor se quiere encontrar con los pobres.
La primera lectura nos dice que Dios nunca desoye al pobre, que escucha al oprimido, que atiende las quejas de los indefensos. Dios nunca hace acepción de personas ni acepta nada que procede de la injusticia.
En el evangelio vemos que la oración que llega a Dios es la del publicano que solo se siente un pecador, por eso se sintió justificado. El fariseo, cada vez está mas lejos, mas separado, porque se siente muy superior a los que no son como el, y hasta aprovecha la acción de gracias para manifestar su satisfacción por lo que hace, por sí mismo. Si queremos mostrar a Jesús tenemos que hacerlo desde un corazón humilde y una experiencia personal de la propia pequeñez.

Dios es muy celoso del bien de los pobres que son don y tarea de toda la Iglesia. Todo el amor que recibimos en cada eucaristía tenemos que hacerlo llegar a los demás; una comunidad eucarística, es una comunidad misionera. El impulso misionero es un signo de vitalidad en la Iglesia; cuando falta éste le falta a la comunidad su verdadero ser.

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DOMINGO 29º DEL TIEMPO ORDINARIO (17 de octubre) 
sábado, octubre 16, 2010, 10:08 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 29º DEL TIEMPO ORDINARIO (17 de octubre)

1ª Lectura: Éxodo 17, 8-13: Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel.

Salmo 120: El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

2ª Lectura: 2ª a Timoteo 3, 14-4, 2: El hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.

Evangelio: Lucas 18 1-8: Dios hará justicia a sus elegidos que claman a él.

La primera lectura nos muestra a Moisés intercediendo con los brazos abiertos haciendo posible la victoria de Israel sobre los amalecitas. Si Moisés bajaba los brazos, perdía Israel. La convicción de que los triunfos y las victorias de Israel se deben a la acción de Dios está presente en todo el Antiguo Testamento: Israel contra el faraón, sus carros y caballos en Egipto; David y Goliat; Gedeón contra los Madianitas; Judit contra Holofernes…Los salmos dirán “el Señor es nuestra fuerza” y San Pablo explicará “la fuerza se realiza en la debilidad”. María en el magnificat nos recuerda que el Señor hace maravillas mirando la pequeñez de su esclava. Todo nos habla de la eficacia de la oración y de que “es Dios quien lo hace”. Esto queda bellamente expresado en el salmo: “levanto mis ojos a los montes, el auxilio me viene del Señor”.

La segunda lectura de la semana pasada nos invitaba a no olvidar:”haz memoria de Jesucristo el Señor, resucitado…es doctrina segura. Si vivimos con él, reinaremos con él”. Hoy a perseverar: “Permanece en lo que aprendiste…la Palabra te puede conducir a la sabiduría…y la sabiduría, que es Cristo, a la salvación”. La Palabra de Dios es una fuente inagotable de riqueza, ya que “es útil para enseñar, reprender y corregir, educar en la virtud”, así el hombre está perfectamente equipado para hacer el bien.

El evangelio nos habla de la eficacia de la oración cuando somos perseverantes, Dios siempre escucha la oración de quien se dirige a él con confianza. La figura del “juez inicuo” quiere animar nuestra confianza en la oración, porque si él termina haciendo caso a la que le implora para que le deje de molestar, no por amor a la verdad y respeto a la justicia, ¿qué no hará Dios, que es bueno, y justo? Quien persevera, consigue lo que pide.

El Señor quiere iluminar y llenar nuestros largos tiempos de oscuridad y necesidad, cuando llegamos a pensar que la oración no sirve, que Dios no nos escucha y que todo sigue igual. Dios nos atenderá y nos hará justicia, porque El siempre llega a los que confían en él y le invocan.

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DOMINGO 28º DEL TIEMPO ORDINARIO ( día 10 de octubre) 
jueves, octubre 7, 2010, 04:41 PM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 28º DEL TIEMPO ORDIARIO (día 10 de octubre)

1ª Lectura: 2º de los Reyes 5, 14-17: Reconozco que no hay otro Dios en toda la tierra.

Salmo 97: El Señor revela a las naciones su justicia.

2ª Lectura: 2ª a Timoteo 2, 8-13: La Palabra de Dios no está encadenada

Evangelio: Lucas 17, 11-19: Levántate, vete, tu fe te ha salvado.

La primera lectura nos habla de Dios que no tiene acepción de personas, que hace el bien a todos (cura a Naamán el sirio). En Naamán encontramos al hombre que sabe leer en su vida los signos de salvación de Dios, que responde con sinceridad y confiesa públicamente su fe en el Dios de Israel, a quien quiere adorar y reconocer esté donde esté (el significativo gesto de llevarse con él la tierra de Israel). Y en el profeta vemos al servidor desinteresado que no quiere aprovecharse de la gratitud de los creyentes. ¡Qué actitudes más esencialmente evangélicas!

La segunda lectura nos centra en lo nuclear de la vida cristiana: Cristo. “Haz memoria de Jesucristo el Señor…resucitado…este ha sido mi evangelio”. Vivir como vivió Cristo. Así, nuestra vida comunicará a los demás el mensaje que es Cristo. “El permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo”.

Del evangelio la idea central es la gratitud del samaritano curado, agradecido, que vuelve para dar gloria a Dios y que recibirá un don especial, el de la salvación: “tu fe te ha salvado”. El tema de “dar gloria” es muy tratado en Lucas: cuando nuestra vida, nuestra palabra…manifiesta la misericordia, el bien recibido…estamos dando gloria a Dios.

El evangelio nos muestra dos escenas: la petición de curación, por parte de los leprosos (la curación de esta enfermedad era considerada prácticamente imposible) y la gratitud y salvación del samaritano.
Los leprosos creyeron en la palabra de Jesús (“id a presentaros a los sacerdotes” y mientras iban de camino se realiza la curación. Creen en la Palabra de Jesús, por la fe se realiza la curación. Palabra y camino, creer y no parase ni rendirse. Después viene el milagro.
El leproso agradecido era un samaritano (¡qué insistente es el evangelio! Solamente desde las actitudes de mayor pequeñez se está en condiciones de ver y de tomar las verdaderas decisiones ante Dios y ante la vida).
Y volvió a Jesús, para dar gracias, para glorificar a Dios. Así abrió su vida a una salvación integral.
En la vida cristiana muchos no pasan de tener una relación con el Señor superficial, en la que se conforman con un milagro de curación, con una religiosidad que facilite su vida sin llegar a cambiar el corazón. El Señor espera que nos abramos a su misericordia y que correspondamos a ella.

El leproso agradecido se postró a los pies de Jesús dándole gracias. Pensemos en todos los que en el Evangelio se han postrado ante el Señor: desde los pastores y los magos, muchos enfermos y pecadores, hasta María Magdalena en la mañana de pascua. Cuando te postras te expresas en tu mas profunda verdad y salen los mejores y más nobles sentimientos.

Tener actitud de gratitud y de alabanza.” El leproso se volvió alabando a Dios en alta voz y se postró a los pies de Jesús dándole gracias”. Ni debemos tener vergüenza en expresar nuestro agradecimiento, ni en mostrar nuestra condición de creyentes.

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EL TITULO "REMEDIO" Y ALGUNOS APUNTES DE HISTORIA 
jueves, octubre 7, 2010, 08:51 AM - Otros
EL TITULO DE NTRA. SRA. DEL REMEDIO
Y ALGUNOS APUNTES DE HISTORIA

A la Virgen María la veneramos en la Iglesia con muchos títulos o advocaciones. Unas veces para distinguir unos santuarios de otros (Agres, Montserrat…); otras, para expresar las gracias que el Señor le ha otorgado (Inmaculada Concepción…); otras, para describir lo que María significa para los cristianos (Remedio, Amparo…).

Hasta el siglo XII las imágenes de la Virgen no tenían un nombre especial; fueron las ordenes religiosas quienes se lo fueron dando, distinguiéndose así unas familias religiosas de otras (los dominicos, la Virgen del Rosario; los trinitarios, la Virgen del Remedio, los capuchinos, la Divina Aurora…) favoreciendo, posteriormente estas advocaciones, con las instituciones que cada orden religiosa creaba y sus distintas devociones.

La advocación con la que nosotros llamamos y distinguimos a la Virgen es “Remedio”, que significa medicina, medio de curar, la que restablece la salud.
En las letanías la llamamos “Salud de los enfermos”; siempre el pueblo cristiano la ha invocado para que nos librase, nos remediase de enfermedades o de cualquier otro tipo de calamidades.
En el siglo XV ya lo expresó bellamente Juan de la Encina :” Pues que tú, Reina del cielo, tanto vales, da remedio a nuestros males”.
Los gozos que se cantan en los distintos pueblos donde se la venera con esta advocación la presentan como total y universal remediadora:
“De todo mortal dolor, sois remedio celestial,
porque el médico eternal, nada niega a vuestro amor”.

“Del remedio, con razón, todo el mundo os apellida,
A vos Madre de la vida, vida alivio y redención.
Por vos en la Encarnación, ganamos la libertad.
Remediadnos Virgen Madre, en toda necesidad”

“Virgen santa del Remedio, por tu gran misericordia,
por tu Hijo soberano, que nos alcancéis la gloria”

El Remedio que nos ofrece es Jesucristo para que consigamos la verdadera curación que es la gloria eterna.

El título de “Remedio” ya parece que existía en el siglo XIV. Son muchos los estudios de imágenes y cofradías muy antiguas que lo atestiguan.
En la difusión de este título ha tenido especial influencia la orden de los trinitarios, especialmente a partir de la batalla de Lepanto (1571). La asumieron como patrona de la orden y predicaron y difundieron su devoción y culto por muchos lugares, especialmente en la provincia de Aragón, teniéndola como Madre y Patrona en la casa de Valencia y en toda la Provincia religiosa. Fijaron su fiesta el 7 de octubre o el segundo domingo del mismo mes.
La imagen de la Virgen luce en su pecho la cruz trinitaria, roja y azul, y ofrece con la mano derecha el escapulario trinitario. Cuando aparecen en la iconografía San Juan de Mata y San Félix de Valois, la Virgen ofrece a San Juan de Mata una bolsa con dinero para que pueda rescatar a presos.
Según trabajos de investigación del P. Bonifacio Porres Alonso, trinitario, en 1504 se funda el convento del Remedio en Valencia, en una ermita ya dedicada a esa advocación, junto al margen del río Turia. El plano del P. Tosca lo sitúa a la altura de las actuales calles Paseo de la Ciudadela-Dr. Fleming.
Derribada la primitiva ermita, Ramón de Moncada, obispo de Tarazona y canciller real, costeó la fábrica de un nuevo convento e iglesia inaugurada en 1516. Con la ayuda de la familia de los Moncadas y por los muchos privilegios que le concedieron los papas, este convento tuvo mucha importancia e influencia. En 1541 fue declarado cabeza de la provincia de Aragón y en 1571 se estableció en él un colegio de teología.
D. Juan de Austria, generalísimo de la escuadra cristiana, el día 7 de octubre de 1571, momentos antes de dar la batalla a los turcos en el golfo de Lepanto, y por indicación de D. Miguel de Moncada, virrey de Valencia y patrón del convento trinitario, invocó a la Virgen del Remedio. En agradecimiento por la victoria obtenida mandó al convento 200 doblas de oro y una riquísima aljuba turca, como trofeo.
Por este mismo motivo, el papa Gregorio XIII, el 3 de septiembre de 1575 concedió a su Iglesia jubileo perpetuo para el 7 de octubre.
La atribución de esta victoria a la Virgen del Remedio la hizo especialmente célebre e hizo que se instituyera en Valencia una cofradía y que aumentara su devoción.
La desamortización sufrida por la Iglesia en el siglo XIX llevó a la demolición del magnífico convento y a la desaparición en Valencia de la orden. Queda el colegio de las religiosas trinitarias, la calle de Trinitarios, donde primitivamente estuvo ubicado el convento y el nombre de la Virgen en el Pla o Llano del Remey o del Remedio, recordando el lugar donde estuvo el gran convento trinitario y donde se veneraba a la Santísima Virgen con este título.
Sobre este Llano, el 21 de noviembre de 1957, festividad de la Presentación de la Virgen en el templo, el entonces arzobispo de Valencia D. Marcelino Olaechea y Loizaga erigió nuestra muy querida parroquia, con gran alegría y extraordinaria colaboración y participación de todos los feligreses. La imagen de la Virgen, de Nassio Bayarri, por indicación del primer párroco D. Pascual Calafat, fue sufragada por casi la totalidad de las madres de la parroquia.

¡Feliz día de la titular! Solamente invocándola como “Remedio” nos situamos ante ella como débiles y necesitados, confiando en que nos siga dando a nosotros y a todos los que la invocan, la salud del cuerpo y la salvación del alma.



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DOMINGO 27º DEL TIEMPO ORDINARIO (3 de octubre) 
sábado, octubre 2, 2010, 11:14 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 27º DEL TIEMPO ORDINARIO (3 de octubre)

1ª Lectura: Habacuc 1, 2-3; 2,2-4. El justo vivirá por su fe

Salmo 94: Escucharemos tu voz, Señor

2ª Lectura. 2ª a Timoteo 1, 6-8. 13-14. No tengáis miedo de dar la cara por nuestro Señor

Evangelio: Lucas 17, 5-10. ¡Si tuvierais fe…!

En el lenguaje bíblico la fe y el amor son una misma cosa. Solo entendemos la fe en clave de amor. Creemos a una persona cuando la amamos, y si nuestro amor es muy intenso y auténtico la confianza es total y absoluta. La falta de confianza ya indica que se esta faltando al amor.
Habacuc en la primera lectura nos dice que el silencio y la soledad, las pruebas y las desgracias solamente pueden afrontarse y superarse cuando hay mucho amor.”El justo vivirá por su fe”.
En el evangelio el Señor nos recuerda donde está la fortaleza del creyente: “si tuvierais fe…” No está en uno mismo, sino en la seguridad de que Dios no nos falla, en la fidelidad de Dios; ser conscientes de esta fidelidad, de este amor por parte de Dios, es lo que nos sostiene, es la fe que nos salva.
Jesús no nos pide que tengamos mucha fe, no se refiere a la cantidad (“como un grano de mostaza”), sino a que sea auténtica, de verdad. Y la fe de verdad es una acogida, sin peros ni condiciones, a la persona de Jesús como Hijo de Dios, a su evangelio como palabra de vida, al plan salvador del Padre…y que nos lleve a una verdadera conversión del corazón. Sin este cambio personal, lo que creemos que es fe solamente se queda en palabras. Sin embargo, hasta lo más trabajoso es posible y fácil si lo afrontamos con verdadera fe.
También se habla del servicio cristiano. Las palabras del Señor nos pueden resultar excesivamente exigentes, ya que nos presenta, como lo más normal, el que el criado esté permanentemente en situación de servicio, sin exigencias ni esperar agradecimientos extraordinarios. Es una llamada de atención a las formas de religiosidad en las que el creyente espera de Dios favores especiales como pago y agradecimiento. Esto se daba en el fariseísmo y se ha dado siempre.

El evangelio es claro: fe auténtica que suponga una conversión de vida, desde el ejemplo de Cristo, y que lleve al servicio generoso y desinteresado.
La Palabra de Dios, como siempre, nos llega a lo mas hondo del corazón. Frente a una situación de confianza en uno mismo y de seguridad únicamente en los propios planteamientos y medios, confianza en Dios y seguridad en su Palabra. Frente a una religiosidad de palabras, costumbres, devociones, búsquedas de seguridades tranquilizadoras…servicio desprendido, sacrificado, discreto y desinteresado. Es lo normal, y nosotros, sin Jesucristo, solamente somos siervos inútiles.
El autor de la 2ª a Timoteo nos invita a recuperar el amor primero “aviva el fuego de la gracia de Dios”. La vida cristiana necesita poner verdadera pasión en todo la que significa seguimiento, configuración y entrega a Cristo y por Cristo a los demás.


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