Blog del párroco
MIÉRCOLES DE CENIZA. 18 de febrero 2015 
lunes, febrero 16, 2015, 05:31 PM - Comentarios a las Lecturas
MIÉRCOLES DE CENIZA. 18-febrero-2015. Ciclo B.

1ª Lectura. Joel 2, 12-18. Convertíos a mí de todo corazón, dice el Señor.

Salmo 50. Misericordia, Señor: hemos pecado.

2ª Lectura. 2ª a los Corintios 5,20-6,2. Dejaos reconciliar con Dios. Ahora es tiempo de gracia, ahora es día de la salvación.

Evangelio. Mateo 6, 1-6. 16-18. Oración, limosna y ayuno.

Con el rito de la imposición de la ceniza, que nos recuerda nuestra pobreza y fragilidad, comenzamos el camino hacia la Pascua.

Un año más la Iglesia nos llama a la conversión del corazón. Las pasiones personales y las urgencias de la vida nos separan del proyecto de Dios sobre nosotros. Hoy Joel nos urge a “volver” a Dios con ánimo firme y sincero, y con el espíritu del salmo 50: “misericordia, Señor, hemos pecado”.

Pablo en la segunda lectura nos consuela cuando nos dice que la renovación interior es fruto de la gracia, que el Señor con tanta generosidad nos regala, y que realiza en nosotros la reconciliación con Dios y con los hermanos.

El evangelio nos describe la vida del discípulo: la oración, que nos permite vivir en cercanía con el Señor y verlo todo como él lo ve; la limosna, expresión de entrega personal y de caridad; y el ayuno, con el que renunciamos a ser el centro de nuestra vida y expresamos nuestra conversión al Señor.

La cuaresma, cuarenta días de camino, hacia Cristo resucitado, vida y esperanza nuestra. El camino, muchas veces se hace largo, oscuro, difícil… pero hay meta, Cristo mismo. Las penitencias nos quieren conducir a llenarnos de Dios, de la vida nueva que celebraremos la noche de Pascua.

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DEL MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO ANTE LA CUARESMA DE 2015 
lunes, febrero 16, 2015, 04:49 PM - Otros
DEL MENSAJE DEL SANTO PADRE SOBRE LA Cuaresma del 2015

“Fortalezcan sus corazones” (Santiago 5,8)

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, pero sobre todo es un tiempo de gracia: Dios no nos pide lo que no nos ha dado antes. El nunca es indiferente a nosotros: nos conoce, nos cuida, nos busca. Cuando estamos bien nos olvidamos de los demás y nuestro corazón cae en la indiferencia. Esta actitud ha alcanzado una dimensión mundial y hoy podemos hablar de una globalización de la indiferencia. La indiferencia hacia Dios y hacia el prójimo es una tentación real. Sin embargo, Dios no ha sido indiferente al mundo, ya que por amor nos ha entregado hasta su propio Hijo.

Esta puerta que abrió Dios, la debe mantener abierta la Iglesia, sin embargo el mundo tiene tendencia a cerrarse a Dios y a la Iglesia.

Para que el pueblo de Dios tenga necesidad de renovarse y evite la tentación de caer también en la indiferencia, el Papa nos propone meditar tres textos:

1º “Si uno sufre, todos sufren con él” (1ª Co 12, 26). La Iglesia es “comunión de los santos”. Todos estamos unidos en Dios, podemos hacer el bien a los que están lejos y participamos de las cosas santas.

2º” ¿Dónde está tu hermano? (Génesis 4,9) Sentirse formando un solo cuerpo, que conoce a los más pequeños y débiles, es propio de parroquias y comunidades. Además, toda comunidad es misionera y debemos vivir de tal forma el evangelio que seamos islas de misericordia en medio de un mundo de indiferencia.

3º “Fortalezcan sus corazones” (Santiago,5, 8)
Para ello:
-debemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial.
–podemos ayudar con gestos de caridad y -el sufrimiento de los demás es una llamada a la conversión, porque el sufrimiento de los demás me recuerda la fragilidad de mi vida.
Como dijo Benedicto XVI, tengamos un corazón misericordioso, abierto a Dios, que se deje llevar por los caminos del amor, pobre y generoso, que no se cierre a sí mismo ni caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.


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DOMINGO 6º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 15-2-2015 
sábado, febrero 14, 2015, 09:41 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 6º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 15-2-2015.

1ª Lectura. Levítico 13, 1-2. 44-46. El sacerdote lo declarará impuro.

Salmo 31. Tú eres mi refugio: Me rodeas de cantos de liberación.

2ª Lectura. 1ª a los Corintios. Hacedlo todo para gloria de Dios. Seguid mi ejemplo como yo sigo el de Cristo.

Evangelio. Marcos 1, 40-45. Si quieres, puedes limpiarme.

La lepra en tiempo de Jesús, además de ser una enfermedad grave, dolorosa, contagiosa y desagradable, era considerada una maldición de Dios que marcaba a los enfermos y los excluía de la vida social y de la práctica religiosa. No podían acercarse a nadie.

El leproso del evangelio se acercó a Jesús “suplicándole de rodillas, si quieres…” Y el Señor quiso, lo tocó-acarició, sin miedo ni repugnancia, y quedó limpio. El Señor le pidió prudencia para que no lo castigaran por acercarse a la gente y le indicó que se presentara al sacerdote para que “certificara” su curación y no peligrosidad. El leproso, agradecido, divulgó el hecho sin ningún respeto ni falsa prudencia humana. El Señor le había devuelto la salud y había recuperado su vida social y religiosa.

¿Quiénes son los marginados hoy? ¿Los emigrantes de otra raza que viven en condiciones de mendicidad y pobreza? ¿Los que no tienen trabajo, los que sufren el fracaso de su vida familiar y no pueden llevar una vida social como los demás? ¿Los enfermos de cualquier tipo que viven condicionados por su enfermedad y los ancianos, limitados por vivir “dependiendo de los demás? ¿Quiénes son, donde están, los marginados hoy?

Los cristianos y la Iglesia, tenemos que ser como Cristo, Cristo actúa en nuestras personas. En primer lugar debemos ser sensibles ante el sufrimiento: ninguno nos resulta extraño. Y como Jesús, debemos actuar con eficacia, resolviendo, y con delicadeza, devolviendo a los hermanos la dignidad que tienen. Los métodos, los cauces, las acciones, los compañeros…los debemos ir descubriendo desde cada necesidad.

También nosotros somos enfermos como el leproso. Nos manchan las pasiones desenfrenadas, la codicia del mundo y las nuevas idolatrías que nos esclavizan, aíslan y endurecen. Todos necesitamos ser conscientes de nuestros defectos y carencias para cambiarlos. Los años nos hacen más limitados y dependientes; también nosotros necesitamos acudir con humildad a Jesús: “Si quieres, puedes limpiarme”. Sin la ayuda de Jesús, sin una sincera perseverante vida de oración, sin la fuerza extraordinaria de los sacramentos, sin el compromiso de la propia vida… nos contagiamos de los males del mundo y de la vida.

Solamente podremos ayudar a los necesitados desde nuestra experiencia radical de pobres. Entonces podremos anunciar, sin respetos humanos, lo que Dios hace en nosotros, para que otros “enfermos” tengan necesidad de acudir a Jesucristo.

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DOMINGO 5ª DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 8-2-2014. Manos Unidas. Campaña contra el Hambre 
sábado, febrero 7, 2015, 10:37 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 5º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 8-2-2015. Día de Manos Unidas. Campaña contra el Hambre.

1ª Lectura. Job 7, 1-4.6-7. Mis días se consumen sin esperanza.

Salmo 146. El Señor sana los corazones destrozados.

1ª Corintios 9, 16-119. 22-23. ¡Ay de mí si no anuncio el evangelio!

Marcos 1, 29-39. Le llevaron todos los enfermos y endemoniados.

El evangelio nos presenta una jornada del Señor: están unidos la oración y la acción; la palabra y el milagro.

Según Marcos, Jesús comenzaba su jornada levantándose de madrugada y haciendo oración en soledad. Los discípulos al principio no le entienden, les parece incluso que pierde el tiempo, porque es mucha la gente que le busca y hay que atenderles.

Los discípulos no saben que Jesús necesita estar unido al Padre por la oración, para conocer su voluntad, recibir su fuerza, interceder por el mundo. La oración es el corazón y la vida del Señor que le permite estar en comunión con el Padre. Luego se dedicará a curar y a evangelizar, sin descanso, queriendo llegar a todos.

En casa de Simón y Andrés, sin considerar que fuera sábado, curó a la suegra de Simón. Para Jesús lo importante es “sanar” a las personas, curar los cuerpos, las almas, los sentimientos, salvar.

Son preciosos los gestos de Jesús con la enferma: “se acercó”, “la tomó de la mano” y “la levantó”. Jesús siempre tiene la iniciativa, hace suyo el sufrimiento del otro sin miedo de contagios y le devuelve la dignidad, la pone de pie. Aquella mujer, inmediatamente se puso a servirles. Había conocido y comprendido al Maestro. Quienes somos discípulos del Señor nos debemos dejar curar por él y como consecuencia, servir al más necesitado y acoger con verdadero amor.

El relato continua diciendo algo muy importante: “al ponerse el sol llevaban a Jesús toda clase de enfermos…él les curaba. Las esperanzas de los que sufren estaban puestas en la puerta de aquella cas en la que estaba Jesús. ¿Quién busca a Jesús en nuestras casas e iglesias, los que sufren?; ¿cómo les acogemos, sanando?. A la casa del Señor hay que acudir buscando salvación. ¡Qué triste tener las puertas vacías y que los que vengan no busquen a nadie, como si Jesús no estuviera. Si Jesús está en nuestra casa, la gente que sufre vendrá a agolparse a nuestras puertas. No defraudemos a quien espera nuestra ayuda.

Hoy es el día de Manos Unidas, la Campaña contra el Hambre en el mundo. Es la Campaña 56 y este año el lema es: “Luchamos contra la pobreza, ¿te apuntas? Está pintado un fino lápiz con goma de borrar en un extremo que ya ha borrado un poco de la palabra “pobreza”. Toda acción en la verdadera dirección suma esfuerzos.

Son muchas las formas de pobreza en el mundo. El cristiano debe tener una sensibilidad especial para verlas y reaccionar eficazmente desde sus medios y situación personal.

Manos Unidas acoge los proyectos que le presentan, prioriza las necesidades, ayuda, acompaña, revisa; los proyectos siempre son de los pobres, así evita personalismos y protagonismos, que tanto mal hacen en el ejercicio de la caridad. Manos Unidas a todos nos hace un gran bien, porque es el instrumento, el cauce de participación que necesitamos para compartir con nuestros hermanos y estar presentes en su proyecto de liberar y dignificar a las personas.

Este año el proyecto de todas las parroquias de Valencia es construir un colegio en una zona muy empobrecida de Congo. Lo haremos con ellos entre todos.

Como nos recuerda incansablemente el papa, queremos trabajar en un modelo de sociedad que no excluya a los débiles a los más empobrecidos o a los menos dotados. Que el Señor aumente nuestra generosidad, porque sin justicia, no hay caridad.

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DOMINGO 4º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 1-2-2015 
viernes, enero 30, 2015, 08:34 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 4º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 1-2-2015.

1ª Lectura. Deuteronomio 18, 15-20. Suscitaré un profeta. Pondré mis palabras en su boca.

Salmo 94. Ojalá escuchéis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.

2ª Lectura. 1ª a Corintios 7, 32-35. El célibe se preocupa de los asuntos del Señor.

Evangelio. Marcos 1, 21-28. Les enseñaba con autoridad.

Jesús comienza su actividad participando en la reunión que se realizaba en la sinagoga el sábado. Participa, como un judío piadoso más, y Marcos nos subraya la cualidad de su enseñanza y la autoridad de sus palabras.

Jesús no hablaba de memoria ni se entretenía en pequeñas e insustanciales discusiones, el hablaba con verdad, con convicción, con autoridad. Su palabra suscitaba interés, porque esperaban la salvación de Israel.

Pero, además hace milagros, tiene signos, no se queda solo en palabras. A la sinagoga acudían muchos pobres y enfermos de todo tipo; en este caso se habla de un hombre que tiene un espíritu inmundo.

Hoy es este espíritu quien presenta a Jesús, quien le revela: dice que ha venido a acabar con ellos y dice de él que es el Santo de Dios.

Marcos nos presenta a Jesús como el Salvador de la humanidad, de los pecados y de las inmundicias. Jesús es Dios presente que está ya actuando. Habla al espíritu con mucha fuerza:”Cállate y sal de él”. El espíritu violenta al enfermo antes de abandonarlo, viendo la lucha difícil entre el bien y el mal, aun contando con la ayuda del Señor. La gente queda admirada porque Jesús habla y actúa con autoridad, porque a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.

Así comienza Jesús su misión y así la ejerce. El mundo está necesitado de palabras de verdad, las de Dios, a quien normalmente no se escucha porque solo se está atento a uno mismo, a nuestros intereses y caprichos. Pero, sobre todo, estamos necesitados de acciones que nos liberen del mal que llevamos en nuestro interior, del pecado personal, de todo lo contrario a Jesús que llevamos dentro y que nos cambia, nos destruye y provoca tanto mal en los demás por nuestras malas acciones.

La Iglesia y cada cristiano tenemos la gran misión de evangelizar como Cristo, con obras y palabras. Cristo tiene mucha fuerza, es santo y en él está todo el bien y la verdad que el ser humano anhela y necesita. La Iglesia y los cristianos, como Cristo tenemos que ser santos y hacer acciones que ayuden a los hermanos a que se sientan liberados de tanto mal. El testimonio de cada cristiano y de la Iglesia son creíbles si miran más a Cristo crucificado, a su estilo de vida y a sus prioridades. Cristo es la única esperanza de los pecadores y de los pobres. Y obras, acciones. No podemos quedarnos en palabras y promesas sino comprometernos en acciones realmente liberadoras.

No podemos tener otra pasión, otro lenguaje, otro estilo, otros retos, otras prioridades, otros sueños…que los de Cristo acciones. Que él nos configure y actúe con nuestras obras.

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