Blog del párroco
HORARIOS CELEBRACIONES DE SEMANA SANTA - PASCUA PARA JOVENES 
viernes, marzo 16, 2012, 01:12 AM - Noticias
HORARIO DE CELEBRACIONES DE SEMANA SANTA

Domingo 1 de abril: DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

Martes 3: Retiro Espiritual en el templo parroquial: Meditación a
las 12 y Santa Misa con homilía a las 12’30

Jueves 5, SANTO .CELEBRACIÓN DE LA ÚLTIMA CENA DEL SEÑOR

-Para jóvenes: Reflexión sobre la persona de Jesús y profundización sobre la liturgia de ese día. Preparación-ensayo de lecturas, peticiones y cantos.
-Santa Misa 19 horas.
-Hora Santa. 21 horas.

Viernes 6, SANTO. Celebración de la Pasión del Señor.

-Para jóvenes: reflexión sobre este día y compartir experiencias sobre el sufrimiento de hermanos cercanos a nosotros. Estudio de la liturgia del día.

-Via crucis a las 12 horas.

-Celebración de la Pasión del Señor, a las 17 horas.

Sábado 7, Santo. Sepultura del Señor.

-Para jóvenes, por la mañana: rezo del oficio de lecturas y reflexión sobre la Iglesia, la esperanza, la resurrección. Por la tarde, preparación personal para participar en la Vigilia Pascual.

-VIGILIA PASCUAL a las 20 horas.

¡Resucitó!

¡¡¡Animaos a vivir la pascua de una manera diferente, “por dentro”!!!
¡¡Te alegrarás!!
Para más información llamar al 963517544. (mejor de 18’30 a 19’30)


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SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ. (19 de marzo) 
viernes, marzo 16, 2012, 12:41 AM - Comentarios a las Lecturas
SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARIA, ELEGIDO POR EL PADRE PÀRA HACER EN LA TIERRA LAS VECES DE PADRE DE NUESTRO SR. JESUCRISTO (19 de marzo 2012)

1ª Lectura. 2º Samuel 7, 4ss.El Señor le dará el trono de David su padre

Salmo 88. Su linaje será perpetuo.

2ª Lectura. Romanos 4,13ss. Apoyado en la esperanza creyó contra toda esperanza

Evangelio. Mateo 1,16ss.José hizo lo que le había mandado el Señor.

En el centro de la cuaresma celebramos la solemnidad de San José, un Santo muy querido en toda la Iglesia por su bondad, por su cercanía y por su dedicación a Jesús y a María.

José fue un joven con proyectos personales que se vieron “alterados” cuando Dios, suavemente, a través de un sueño, irrumpió en su vida. Fue muy firme su confianza en Dios para posponer sus planes y proyectos a los de Dios. Aceptar a María como esposa le exigía mucho amor y mucho valor para sumir las consecuencias de la repercusión social de esta decisión. Sin protagonismos, con firmeza, se entregó a su misión tomando todas las decisiones propias de su papel de padre: viaje a Belén, huida a Egipto, vuelta a Nazaret cuando fue tiempo, solicitud permanente con María, por el niño…siempre en silencio y en su sitio, aportando siempre lo mejor de sí mismo. Así vivió consagrado a su mujer y a su Hijo, no como él eligió, sino como Dios le pidió y le fue indicando. Es un hombre justo porque adaptó su plan personal al proyecto de Dios. José es para todos un ejemplo de valor ante indecisiones y miedos que nos paralizan: hay que arriesgar haciendo la voluntad de Dios, aunque cueste. En esto está la paz y en esto consiste dar la vida.

Su silencio es muy elocuente. Con frecuencia pensamos que todo se soluciona con palabras, excusas y justificaciones. En las palabras oímos lo más superficial de nosotros, desde el silencio expresamos lo más esencial. José escucha, calla y actúa. Los cristianos podemos escuchar y acoger en la oración y desde su luz y fuerza, pasar a la acción.

San José es invocado como abogado de la buena muerte, porque la Iglesia siempre lo ha contemplado en aquel trance, esperado por el Padre y acompañado y atendido por José y María. También le tenemos como patrón de la Iglesia universal, y le pedimos que la cuide como cuidó a Jesús y a María. Patrón de carpinteros, por su oficio en Nazaret; modelo de esposo y de padre.

En Valencia le celebramos con esta fiesta tremenda de las fallas, derivación de aquella primera y primitiva acción de los carpinteros de limpiar y organizar el taller para celebrar la fiesta del patrón. El pueblo valenciano, en los monumentos falleros llenos de color, equilibrio y armonía, gracia, actualidad, grandiosidad…proyecta las críticas al momento social, se ríe, lo quema y…a empezar de nuevo, después de ser todo destruido por el fuego. Hay un sentido de conversión, purificación y nuevo nacimiento. Además, las flores, la música, la pólvora, los trajes…expresan y acrecientan el sentido de fiesta que expresa y favorece la fraternidad. Han solicitado que sea patrimonio de la humanidad. Los valores que encierra, que no pueden ser ocultados ni ensuciados por otros excesos, se lo merecen con creces.

En toda la Iglesia de España hoy se celebra el día del Seminario, de las vocaciones a la vida sacerdotal. San José es el mejor ejemplo y esperamos que sea el mejor intercesor.

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CUARTO DOMINGO DE CUARESMA (18 de marzo) 
miércoles, marzo 14, 2012, 10:58 AM - Comentarios a las Lecturas
CUARTO DOMINGO DE CUARESMA (18 de marzo) .Domingo Laetare.

1ª Lectura. 2º de las Crónicas 36, 14-16. 19-23. La ira y la misericordia del Señor se manifestaron por el exilio y la liberación del pueblo.

Salmo 136.Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

2ª Lectura. Efesios 2, 4-10.Muertos por los pecados, por pura gracia estáis salvados.

Evangelio. Juan 3, 14-21. Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por Él.

En la oración colecta del primer domingo de Cuaresma pedíamos al Padre “avanzar en el conocimiento del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud”. Este cuarto domingo, en el que somos invitados a mirar a Cristo crucificado, expresión del gran amor fiel de Dios, ya tiene el tono alegre y lleno de consuelo de quien contempla la fidelidad de Dios más allá de nuestros abandonos y pecados.

El primer domingo de cuaresma acompañábamos al Señor al desierto donde considerábamos la realidad y el riesgo de la tentación. El segundo, subíamos a con Jesús al Tabor donde le vimos resplandeciente y en él contemplamos nuestro propio destino. El tercero, en el templo, nos urgía a vivir una religiosidad auténtica, purificada, coherente, donde la meta sea el culto al Señor y el fruto, la transformación del hombre. Hoy tenemos que contemplar los signos de la pasión para, por encima de todas nuestras infidelidades, descubrir el amor fiel y salvador de Dios.

En la primera lectura vemos la infidelidad de Israel que le llevó a no cumplir el decálogo, a romper la alianza del Señor y a profanar su Templo. Vino la destrucción, el exilio…, pero tras muchos años de prueba, por la fidelidad de Dios, vino el retorno de los exilados, la reunificación del pueblo y la reconstrucción del templo.

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno”. La fidelidad del Padre se llama Jesús. El es el amor excesivo del Padre por nosotros: “…no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salva por él”. El hombre falla a la alianza y Dios, solo Dios, tiene que recuperarla por el perdón, para no perder a los hombres.

Además, encontramos en el evangelio de Juan, una expresión difícil que encierra mucha fuerza: “como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna”. En el desierto, los mordidos por las serpientes venenosas, miraban aquel mástil-estandarte de Moisés y quedaban curados; los “mordidos” por el mal, por el pecado…tenemos que mirar a Cristo crucificado. Cristo, enroscado en la cruz, ha cambiado el veneno y la desobediencia, en medicina de amor filial. En él, en la gran verdad de su persona, de su vida, está la curación para todos los mordidos por el pecado. El es el único Remedio, él nos ofrece el elixir de la curación y de la inmortalidad; podemos vivir con plenitud si le imitamos y seguimos; en él está la vida para siempre.

Mirarle con fe y amor. Acercarnos a su luz y a su verdad. Aceptar la paradoja de la Cruz: en Cristo entregado por amor, está la vida. No aceptarla es autoexcluirnos de la salvación que Dios nos ofrece en Cristo crucificado.

Pablo nos recuerda, en la misma línea que Juan, que nuestro Dios, rico en misericordia, estando muertos por el pecado, nos ha hecho revivir a una esperanza nueva. ¡Menos mal que Dios siempre es fiel a su alianza!

Nos falta a los cristianos mucha capacidad de contemplar el amor de Dios, para ser más agradecidos, más humildes y esforzarnos más en ser fieles. No salimos de la actitud de creer que es Dios el que tiene que estar agradecido con nosotros por lo poco que hacemos y de entretenernos y justificarnos con nuestras pobres devociones y prácticas que no cambian la vida y que nos distancian de nuestra responsabilidad con la pobreza y el sufrimiento del hermano. El que es consciente del valor de lo que recibe, hace de su vida una entrega generosa, discreta y con alegría.


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TERCER DOMINGO DE CUARESMA (18 de marzo) 
viernes, marzo 9, 2012, 10:41 AM - Comentarios a las Lecturas
TERCER DOMINGO DE CUARESMA (11 de marzo de 2012)

1ª Lectura. Éxodo 20, 1-17. Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto.

Salmo 18. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

2ª Lectura. 1ª Corintios 1, 22-25. Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Evangelio. Juan 2, 13-25. Jesús hablaba del templo de su cuerpo.

En el tercer domingo de Cuaresma aparecen don pilares importantes del judaísmo: la ley y el templo. La ley, si pierde el espíritu, cae en legalismos. El culto, sin espíritu, puede quedarse en algo exterior, en ritos, pura apariencia y expresión de intereses humanos. Jesús nos habla de una nueva ley, hacer la voluntad del Padre; y de un nuevo templo, su persona, su cuerpo entregado y resucitado.

En el Sinaí, nació Israel como pueblo, al recibir la ley del Señor. Por la ley, Dios manifestó al pueblo su voluntad y les abrió, con mucho amor, los secretos de su corazón. Lo que Señor manda, ya lo tienen inscrito en su interior, pero con la ley escrita el Señor lo insiste y lo recuerda. Si el pueblo lo cumple no perderá su identidad, será feliz y Dios lo protegerá, porque la ley es expresión de amor y camino de vida. “Haremos todo lo que nos ha dicho el Señor”, respondió el pueblo. Pero, aunque las leyes sean buenas y razonables, en la misma ley no está la fuerza para cumplirlas; y aunque el camino procure la santidad personal, muchas veces el pueblo lo olvida y va contra Dios y contra los hermanos. Se puede pasar del espíritu de gratitud ante Dios, a la sensación de fastidio y a la actitud de quien se siente obligado, llegando a situaciones de aplicarla, siendo duros con los demás y hábiles en el propio descargo personal: una “carga pesada” que se coloca sobre los hombros de los demás.

Hoy parece que están en crisis todas las normas porque se consideran un atentado contra la libertad personal. Prima el sentimiento de hacer en el momento presente lo que se nos ocurre como clave para valorar la autenticidad de los actos humanos. Se le está quitando toda objetividad a la norma y a su sentido. Los peligros que se desprenden están en la selección de preceptos, según el gusto e interés personal; en la separación “preceptos –vida”; en referirlos a los demás… ¡Qué lejos están todas las manipulaciones de la ley, del deseo humilde, lleno de gratitud y alegría de quien abraza la voluntad de Dios, siempre más valiosa que la propia voluntad!

En el evangelio contemplamos a Jesús, con una gran dureza, defendiendo los derechos de su Padre: “la casa de mi Padre es casa de oración”.

En torno al templo se había montado un gran negocio, que en un principio se originaría desde el deseo de facilitar los sacrificios y de cumplir la pureza legal, de que no entrara moneda extranjera. No son esos sacrificios los que quiere el Señor. Cuando falta la entrega del corazón se quiere suplir con ritos y ofrendas. El pueblo tendrá que comprender que no se justifica, que no es agradable a Dios por estos sacrificios y ofrendas, por estas devociones. El Señor hablará de una ley nueva, la del amor; de una fuerza interior distinta, la de su Espíritu; de una alianza nueva, que la sellará él con su vida entregada; de un culto nuevo, en Espíritu y en verdad; de una relación nueva con Jesucristo, sin distancias ni mediaciones; de un precepto sublime, el que se hace por amor y como correspondencia a sentirse amados.

La verdadera religión no se complica con ritos teatrales, sino con vida compartida desde la misericordia. En el camino cuaresmal discernimos desde el Espíritu, tenemos como meta el transfigurarnos en Cristo para poder vivir la alianza nueva desde la que abrazamos a Cristo Crucificado, necedad para los griegos y escándalo para los judíos, pero para los que creen, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

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SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA (4 de marzo 2012) 
sábado, marzo 3, 2012, 12:39 AM - Comentarios a las Lecturas
SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA. Ciclo B (4 de marzo 2012) Día del Seminario (en la diócesis de Valencia).

1ª Lectura. Génesis 22, 1-2.9a.15-18. Te bendeciré por no haberte reservado a tu único hijo.

Salmo 115. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.

2ª Lectura. Romanos 8, 31b-34. Si Dios está con nosotros, ¿Quién estará contra nosotros?

Evangelio. Marcos 9, 1-9. Este es mi Hijo amado: escuchadlo.

El primer domingo de Cuaresma, en el evangelio, contemplábamos a Jesús en el desierto, lugar de oración, de prueba, de tentación. Hoy le contemplamos en una montaña alta, en el Tabor, en gloria, respaldado por el Padre, “este es mi Hijo amado, escuchadle” y acompañado por Moisés y Elías, la ley y los profetas, plenitud de toda la revelación anterior.

La primera lectura nos habla de un hijo, Isaac, en quien estaban centradas todas las promesas que había recibido su padre, Abraham, quien “sería padre de un gran pueblo”. Dios le pidió una prueba ilógica e inhumana: que en el monte Moria, sacrificara a su hijo, y con él, todas sus esperanzas humanas de llegar a ser algún día padre de un gran pueblo. Abraham creyó en Dios por encima de todo, sin conjeturas ni condiciones, y aceptó todo lo que le pidió. Dios no le permitió consumar el sacrificio de su hijo, la prueba que cuestionaba las promesas de Dios y su amor incondicional de amigo. La historia de Abraham, en el fondo, es una historia de amor y confianza hasta el límite: Dios es fiel a su alianza y a sus promesas; Abraham confía plenamente y nada le hace dudar de su fe en el Señor. Por eso es nuestro padre en la fe. Aquí contemplamos la segunda gran alianza del Antiguo Testamento.

La historia de Abraham siempre nos ha dejado sin palabras, ¡qué pruebas puede llegar a pedir Dios! ¡Qué camino más doloroso, en silencio, hasta el Moria, para sacrificar a su hijo! Le ató, levantó el cuchillo. El silencio de Dios. Le detuvo la mano. Menos mal, porque no podemos comprender, que un buen amigo pueda pedir tanto y llegar a este momento.

La historia de Jesús nos enseña que el Padre, cuando se trató del sacrificio de su propio Hijo, Jesucristo, le permitió llegar hasta el final, hasta la muerte en cruz. “El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él?”, nos dice Pablo en la segunda lectura. La entrega del Hijo realiza la alianza eterna de amor entre Dios y los hombres. El único que nos podría condenar es quien nos justifica, quien nos redime y salva.

Necesitamos contemplar a Cristo resplandeciente para encontrar fuerzas en el camino difícil y luz en los momentos de oscuridad para llegar al final, y reconocerle cuando se manifiesta oculto en el sufrimiento, en la muerte, en la Cruz. Necesitamos del esplendor del Tabor, para contemplar toda la divinidad y el infinito amor que se manifiesta en el Calvario.

La fe sostuvo a Abraham y nos sostiene a nosotros. Confiar en las razones de Dios, en los caminos de Dios, en las formas de actuar de Dios… más que en las nuestras. La cuaresma, como la vida de Abraham y la nuestra, y la misión de Jesús, es un camino. Unas veces no se ve la meta; otras, nos faltan fuerzas. “Este es mi Hijo amado, escuchadle”; “caminaré en presencia del Señor, en el país de la vida”.

Hoy, en nuestra diócesis de Valencia se celebra el día del Seminario. Faltan sacerdotes y hay pocos seminaristas. En otros tiempos, en esta campaña se pedía, sobre todo, ayuda económica para que, muchos jóvenes con vocación y escasos recursos, tuviesen todo lo necesario para llegar al sacerdocio. Hoy hace falta que los jóvenes escuchen la voz del Señor que les necesita y que, desde una profunda fe, quieran dedicar su vida al servicio del Evangelio y de la Iglesia. Rezar por las vocaciones, por los seminaristas, por los sacerdotes; acompañar y ayudar a los sacerdotes; animar a los jóvenes; interpelar a los jóvenes más cercanos a nosotros. A través de los signos de los tiempos y de los acontecimientos de la vida nos habla el Señor, como nos ha hablado siempre. ¿Qué nos está diciendo? ¿Qué nos está pidiendo? Que el dueño de la mies haga que no falten en la Iglesia y en el mundo mensajeros de la Palabra, ministros de la Eucaristía y de los sacramentos, dispensadores de los misterios de Dios.

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