Blog del párroco
16º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 19-7-2015 
domingo, julio 12, 2015, 04:10 PM - Comentarios a las Lecturas
16º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 19-7-2015

Jeremías 23, 1-6. Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores.

Salmo 22. El Señor es mi pastor, nada me falta.

Efesios 2, 13-18. El es nuestra paz, el ha hecho de los dos pueblos una sola cosa.

Marcos 6, 30-34. Andaban como ovejas sin pastor

Hoy, en pleno verano, el Señor nos invita a los pastores a descansar y a recuperarnos del desgaste que supone el trabajo diario, las dificultades encontradas, la vida en general: “Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco”.

En la lectura de Jeremías el Señor se dirige a los pastores y los invita a ser buenos: que amen a las ovejas y no quieran que sufran, que estén cerca de ellas y se identifiquen con sus problemas. El buen pastor acompaña, sirve, media y defiende. El buen pastor tiene que identificarse con el Señor y actuar como él. Servir al pastor es servir a Cristo.

El salmo 22 nos describe el ser, la misión y la actuación de Jesús para con nosotros. ¡Cuánta riqueza encontramos el él llevado a la oración! ¡y cuánto consuelo!. El Señor es el único pastor.

Marcos nos presenta a los apóstoles cansados, agobiados y desanimados a la vuelta de la misión. Jesús los cuidó, deseando que descansaran, hablaran y lo hicieran en comunidad. ¡Qué necesario es que los sacerdotes tengamos espacios de fraternidad y confianza donde compartir sufrimientos, desaciertos y satisfacciones personales! Muchas veces la soledad hace que las dificultades aumenten de tamaño y nos terminen aplastando! No puede haber sacerdotes no queridos y ayudados por sus comunidades, aislados del presbiterio y no atendidos por sus pastores.

Las comunidades hoy son multirraciales y multiculturales, con formación y costumbres muy diversas. También se acercan a las parroquias muchas personas solas y con “heridas” provocadas por la vida: “Ovejas sin pastor”. Es necesario que las comunidades sean acogedoras y encontremos en ellas lugares donde encontrar ayuda, donde nos sintamos escuchados y ayudados, podamos compartir y servir y encontremos descanso en la fraternidad y en la celebración.


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15º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 12-7-2015 
jueves, julio 9, 2015, 07:22 AM - Comentarios a las Lecturas
15º DOMINGO DURANTE EL AÑO. Ciclo B. 12-07-2015

Amós 7, 12-15. Ve y profetiza a mi pueblo.

Salmo 84. Muéstranos, Señor tu misericordia y danos tu salvación.

Efesios 1, 3-14. Nos eligió en la Persona de Cristo, antes de crear el mundo.

Marcos 6, 7-13. Los fue enviando.

Hoy la palabra de Dios nos envía a ser misioneros. Hemos conocido a Jesús, hemos estado con él, hemos escuchado su mensaje, lo debemos trasmitir.

Amós no era profeta ni hijo de profetas, era pastor y cultivador de higos, y fue enviado a profetizar al pueblo de Dios.

La carta a los hebreos nos recuerda que hemos sido elegidos, desde antes de la creación del mundo, para ser santos y enviados. La santidad y la misión son la razón de nuestra vida.

Enviados ¿a qué? A anunciar a Jesús, la Buena Noticia del amor de Dios. A anunciar cómo es él, cómo vive él, qué quiere él, cual es su proyecto sobre el mundo y sobre la vida. La Iglesia tiene el poder de Jesús para actuar como él.

La Iglesia vive la prolongación del ministerio de Jesús. Jesús llama a gente sencilla y quiere que la misión sea sencilla y austera para que brille lo fundamental y no nos entretengamos en otras cuestiones: ligeros de equipaje, no cargar con estorbos, no buscar otros intereses.

El rechazo es posible. El Señor también lo sufrió, en su pueblo, en su familia, ante las autoridades religiosas de su tiempo; pero esto no nos ha de sorprender ni desanimar.

La fuerza del mensaje está en su verdad transformadora, en la fuerza del espíritu que nos impulsa, sostiene y orienta.

El mensajero debe ser trasparente y santo. No un obstáculo, sino un medio útil; pero siempre está el misterio de la aceptación por parte de quien lo recibe. La libertad personal nos puede cerrar a la acción de la gracia.
No obstante hay que seguir. Jesús no se cansaba de consolar, curar, predicar. El mundo está muy cerrado a la acción de Dios. Hay que seguir con el testimonio de la misericordia. Dios nunca se rinde ni abandona, la Iglesia, tampoco.

En toda ocasión, con el espíritu de Jesús, a llevar la salvación a los pobres.


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DOMINGO 14º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 5-07-2015 
viernes, julio 3, 2015, 12:15 PM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 14º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 5-07-2015

Ezequiel 2, 2-5. Son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.

Salmo 122. Misericordia, Señor, misericordia.

2 Corintios 12, 7b-10. Presumo de mis debilidades, así residirá en mí la fuerza de Cristo.

Marcos 6, 1-6. No desprecian a un profeta más que en su tierra.

Jesús no pudo hacer en su pueblo ningún milagro. Sus paisanos conocían sus orígenes humanos: “el hijo del carpintero, de María, sus parientes son…” Tampoco entendían de donde podía sacar su sabiduría y poder. “Es como nosotros, y nosotros no podemos” es el razonamiento de los mediocres.

Es difícil entender que Dios actúa en la normalidad, en lo pequeño. Les resultaba difícil aceptar que aquel, a quien habían visto crecer, pudiera ser el salvador del mundo. No aceptar la grandeza del otro nos empequeñece.

¿Era por envidia? La fe es aceptar también el estilo de Dios y sus tiempos. Muchas veces, con nuestras opiniones y prejuicios, no dejamos a Dios ser Dios.

Hay un dicho popular que dice que “el santo, cuanto más de lejos (y yo añadiría, (cuanto más raro), mas milagroso”. ¡Cuántas veces nos cuesta reconocer el valor y los méritos de personas cercanas que hacen verdaderos actos extraordinarios, con su generosidad, autenticidad, sacrificio…cada día, sin darle importancia! Qué pena que Jesús no pudiera hacer entre los suyos ningún milagro. En una ocasión lo recogieron sus familiares porque decían que no estaba bien de sus cabales. Hoy les vemos juzgándolo, porque no comprenden lo extraordinario de su persona y de sus obras. Es difícil conocer en profundidad a quien tienes tan cerca.

¿Nos ocurre también a nosotros algo similar entre los que tenemos cerca?. En estos tiempos, muchas personas ni ven el testimonio de los suyos ni escuchan sus palabras, buscando pretextos para seguir otras ideas, sin valorar el tesoro de la fe recibida. ¡Cuánto rechazo tácito o explícito entre los nuestros, cuando se trata de cuestiones de fe y de moral!

En la primera lectura hemos escuchado que el pueblo tampoco hacía caso a Ezequiel, pero Dios le dice que siga predicando, que no pare. En el evangelio hemos visto que Jesús tampoco se desanimó, sino que siguió por otros pueblos anunciando el reino de Dios.

Pablo nos recuerda que la fuerza se realiza en la debilidad, y que cuando se siente débil, entonces es fuerte, porque su fortaleza es la de Dios. En la dificultad debemos crecernos.

Hoy los cristianos y sacerdotes, en este momento cultural, estamos un poco perdidos y desanimados cuando experimentamos el poco caso que se hace al mensaje de Jesucristo, a la educación recibida en las familias, en las parroquias… El mensaje no es escuchado. Lo que ofrecemos no es aceptado. Se prescinde de todo lo cristiano. ¿Por qué está desfasado…inventado por la iglesia…porque es un mensaje interesado…? Se está aceptando con normalidad el vivir al margen de los valores evangélicos y no se ve el final de todo esto.

Hemos de seguir trabajando. No hay que dejar de hacer lo que se debe hacer. La gente va y viene. Unas veces tenemos fracasos, otras veces las pruebas no son tan duras, pero hay que mantenerse fieles y en el lugar que a cada uno corresponde. Hay que exponer el Santísimo, celebrar la Eucaristía, estar disponibles para la acogida, escucha, confesión…atender a los pobres…aunque vengan pocos y tengamos escasos recursos. Hacer presente el amor misericordioso de Dios que nos busca y espera siempre.

Dios siempre nos dará oportunidades nuevas para encontrarse con nosotros y cambiarnos el corazón.

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DOMINGO 13º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 28-6-2015. Día de la ofrenda al Papa 
viernes, junio 26, 2015, 09:08 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 13º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 28-6-2015.

Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-25. Dios no hizo la muerte. Todo lo creó para que subsistiera.

Salmo 29. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

2ª a Corintios. Como Jesucristo, distinguíos por vuestra generosidad.

Marcos 5, 21-43. Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.

Nuestro Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. El todo lo hizo bueno. No es el autor de la muerte. Todo lo creó para que subsistiera. Este es el mensaje de los relatos de la creación en Génesis y del libro de la Sabiduría en la primera lectura.

El mal y la muerte entraron y siguen entrando como consecuencia del pecado o de la codicia de quien se quiere enriquecer de manera injusta, con el negocio de las drogas, armas, pornografía, mal uso de la naturaleza… La maldad del hombre, le lleva muchas veces a explotar y destruir a sus hermanos. Otras veces, cuando se pierde el respeto ante la vida humana, ante el no nacido o el enfermo terminal…el hombre se convierte en enemigo de su hermano. El ansia desmedida de poder puede conducir a no respetar los derechos de los pequeños…

Hay una cultura de muerte disfrazada de progresía, libertad, negocio, derechos. Ahora el Papa, en Laudato Si, nos habla de riesgo de esquilmar la naturaleza que pertenece a todos, también a los que tienen que nacer, porque es bien de Dios para todos los hombres. La muerte la provoca el demonio y la maldad de los hombres. Otras muchas veces se presenta como consecuencia de la fragilidad de la naturaleza humana. Ante determinadas enfermedades que conducen a estados de sufrimiento y muertes prematuras, tenemos el peligro de pensar si se trata de algo querido por Dios.
Aunque nos cueste aceptar en algunos momentos, nunca debemos dudar de que Dios ama al hombre y quiere su felicidad y su vida para siempre.

En el evangelio encontramos a Jesús que cura a la mujer hemorroísa (todos se la habían entretenido y arruinado) y la resurrección de la hija de Jairo, jefe de la sinagoga. Los relatos están llenos de delicadezas por parte de Jesús: responde al estímulo suave de dejarse tocar el manto, toma de la mano a la niña y se ocupa de que le den de comer…en ningún momento hace caso a comentarios. Jesús cura acariciando y siempre por amor, a la enferma, a la familia, a la niña. Cura, resucita, perdona, salva. Siempre hace el bien a toda la persona y a todas las personas.

Esa es la actitud y la misión del cristiano y de la Iglesia. Como Cristo, dejar que El siga salvando a través de nosotros. Unas veces mediante la denuncia profética de situaciones injustas e inhumanas; otras desde el compromiso de la acción directa. Siempre, actuando con honradez, profesionalidad y justicia.

También debemos acudir a Jesús, con la humildad de la enferma y del Jefe de la sinagoga para que Jesús nos cure de todo y nos llene de su vida.

Este domingo, día del óbolo de Pedro, tengamos especialmente presente al Papa en nuestra oración y con nuestra limosna.



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DOMINGO 12º DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo B. 21-6-2015 
sábado, junio 20, 2015, 08:30 AM - Comentarios a las Lecturas
DOMINGO 12º DEL TIEMPO ORDINARIO. 21-6-2015. Ciclo B

1ª Lectura: Job 38, 1,8-11. Aquí se romperá la arrogancia de sus olas

Salmo 106: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

2ª Lectura: 2ª Corintios 5, 14-17. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.

Evangelio: Marcos 4, 35-40. ¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

Muchas veces nos encontramos viviendo situaciones difíciles, por el ambiente sociopolítico, por pobreza, enfermedades, situaciones personales o familiares…que nos hacen vivir con miedo, inseguridad, abandono personal…y llegamos a decir: Señor ¿Dónde estás?

Job experimenta el mal en su propia piel y se lo recrimina a Dios. ¡Cuántas veces atribuimos al Señor las culpas que solamente son nuestras! El sigue cargando con nuestras debilidades. No debemos olvidar que Dios es el autor de la creación y todo está le está sometido.

En el evangelio contemplamos que el Señor invita a los discípulos a adentrarse en el mar de Galilea subidos en aquella frágil barca. Se presentan dificultades: la tormenta, Jesús dormido, sus riesgos y miedos… Ellos urgen al Señor y Él les increpa su poca fe.

Esta esquemática descripción se convierte en parábola de nuestra propia historia personal. Vivimos entre peligros y situaciones amenazantes que no controlamos: miedo al mundo, a la vida, incluso a las posibilidades de nosotros mismos. Otros miedos proceden de la fragilidad de la barca en comparación con las fuerzas del mundo. La iglesia está expuesta a persecuciones, incomprensiones, ataques permanentes…y nosotros solamente tenemos seguridad cuando no hay dificultades o parece que todo lo tenemos controlado. Y sobre todo, el gran peligro está en la falta de fe.

El Señor navega con nosotros, le importamos y está pendiente de nosotros. Nunca está dormido, muchas veces en silencio, y siempre cerca y nos invita a no abandonar, a remar mar a dentro.

Los momentos difíciles nos ciegan, nos desaniman y hunden, pero nunca debemos abandonar temerariamente la barca (se nos tragaría el mar) y confiar más en el Señor.

Los cristianos tenemos la ayuda de Dios, el calor de la comunidad, de la Iglesia que nos arropa y acompaña, y la eficaz cercanía de los hermanos, que comprenden nuestra situación porque ellos también la viven.

En la oración personal encontramos luz para comprender y fuerza para seguir remando confiando en el poder de Dios que tiene autoridad para calmar todas las tormentas. Su ejemplo nos recuerda que la confianza no nos libra de pasar por dolores y sufrimientos, que en la barca no vamos solos y que hay que seguir hacia adelante, aunque el esfuerzo sea grande, porque el Señor está comprometido con la causa del hombre.

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